Posteado por: JJMercado | octubre 16, 2008

GARZÓN SÓLO QUIERE A LORCA

Para decir que Garzón – que rima con Gallardón- es deshonesto, chusco, parcial de todo punto, navajero y un peligro público importante teniendo en cuenta el cargo que ocupa bastaría recordar que, siendo el juez encargado de poner una X en el vértice de la movida GAL, pasó a ser al día siguiente el perrito faldero de dicha X cuando dicha X le chistó y le dijo ven, ven, perrito mira, mira, un Ministerio. Como además, dicho cargo no se lo dieron, podemos añadir a la lista adjetival el calificativo de tontolculo. Y como además, y por cerrar el círculo, resulta que este personaje ha vuelto a su cargo en la administración con todos los honores, podemos decir que el sistema judicial desprende unos olores insoportables y que, por ende, el país que tal sistema acoge se asienta sobre una base que es una auténtica mierda. O sea.

Pero en fin, que vengo a hablar hoy de este fulano porque parece que hoy se ha desvelado ya qué es lo que había detrás de su sospechosa pretensión por enfundarse el traje de enterrador –o desenterrador- y patearse las cunetas de la historia lustrando huesos, que no es otra cosa que su absoluta megalomanía y el fervoroso deseo de alcanzar de una vez su tan soñado Premio Nobel de la Paz. Ya vio una trinchera para luchar su galardón con la guerra de Iraq, lo mismo que sus procesamientos de Bin Laden, Hanníbal Lecter y demás malvados que en el mundo han sido. Ahora le ha tocado el turno a Lorca.

Federico García Lorca ha sido y es el gran banderín de enganche de la izquierda guerracivilista española. Todo aquél que no venza la cerviz ante ellos es automáticamente acusado de haber matado a al poeta. Nunca nadie había sido muerto por tantísimos asesinos. Lástima que no sepan, por ejemplo, que quienes con más fuerza intentaron salvarle la vida fue, gracietas de la vida, la falangista familia del poeta falangista Luis Rosales. Lástima que los mayores opositores al rescate de los restos sea, la vida y sus gracietas, la propia familia Lorca.

Desde entonces, desde aquel agosto negro del 36, y más aún, desde que nació en España eso de la Transición, el mayor empeño de la progresía patria era peregrinar todos juntos hasta la fosa donde yacen los huesos arrugados del granadino y sacarlos, no se sabe si con el fin de mantenerlos colgados en la Puerta del Sol bajo algún lema incendiario.

Ante tal panorama, no podía ser otro quien, con cualquier reglamento ad hoc en la diestra –o en la siniestra- se lanzara a encabezar la turba de exaltados al grito de “seguidme, camaradas, yo seré quien entregue al mundo el cadáver del más afamado de nuestros poetas. Yo seré quien le saque de la tumba donde le llevó el fascismo”.

Y quizá hasta lo consiga. Todo es posible en este país de pandereta donde ni los muertos pueden descansar en paz. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena!

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Responses

  1. […] por sus años, si es hijo de la guerra, busca su momento, y no me extrañaría, como bien explicó JJ (Con Propiedad…), que todo formara parte de una carrera de fondo para alcanzar el premio Nobel de la paz. Que es el […]


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