Posteado por: JJMercado | febrero 25, 2009

LA LIBERAL AGUIRRE SIGUE CABALGANDO

Conviene repetirlo sin cansancio: primero, el liberalismo español da pena; segundo, el liberalismo de Esperanza Aguirre es propaganda burda; y tercero, el liberalismo de los españoles que aplauden a Aguirre es –por decir algo suave- patético.

El movimiento se demuestra andando, ya se sabe, y los pasos de la Presidenta no hacen más que dejar huella sobre el largo y tenebroso camino de servidumbre del que habló largamente su admirado -¿leído?, ¿ojeado siquiera?…- Hayek. La última de doña ESPE –y ya van…- es la que nos ha organizado a los madrileñitos de a pie con la cosa del Teatro del Canal. Que se nos ha puesto kultureta, vamos, la Presi, y le ha dado por construir un teatro nuevo, colocar al enchufadillo –súper liberal también- de Boadella y aprovechar para ir metiendo funcionarios a borbotones, que hay mucho paro y esto no puede ser. Como Anson lo cuenta todo muy bien explicado, yo me callo, corto, pego y subrayo alguna cosa en negrita:

ESPERANZA AGUIRRE ha hecho exactamente lo contrario de lo que siempre ha defendido. Antes de ser concejalita del Ayuntamiento de Madrid proclamaba a los cuatro vientos y tempestades la superioridad de la iniciativa privada sobre la gestión pública, las ventajas de la sociedad de libre mercado y los fallos del sistema socialista.

Ahora ha olvidado sus prédicas de antaño y ha construido un edificio gigantesco destinado al teatro, en competencia arisca, clara, desleal, con los empresarios privados. El costo real de la operación, si sumamos el precio de mercado de los terrenos al de la construcción y otras bagatelas se mueve en el entorno de los 50.000 millones de pesetas. Con ese dinero, los empresarios privados hubieran situado a Madrid durante los próximos diez años en el puesto de cabeza de las grandes ciudades con actividad teatral.

Ciertamente, Esperanza Aguirre heredó el despropósito. Se trata de un edificio teatral de corte soviético al estilo de los que se construyeron en el Moscú comunista y otras capitales del Este europeo. Que eso saliera del magín de Alicia Moreno, cuya ideología es notoria, tiene alguna explicación. Que lo haya financiado y concluido Esperanza Aguirre no hay por dónde cogerlo. Que encima se gastara en el festolín de inauguración del teatro más de 200 millones de pesetas, menudo escándalo. Tras meses de espera, el pasado fin de semana se ha puesto en marcha por fin el teatro, con derroche de personal subalterno. Se tiene la esperanza de que la señora presidenta envíe a sus consejeros y consejeras a interpretar allí la comedia del espionaje y, a continuación, el vodevil de las contratas públicas con las correas desatadas.

Va de apuesta. Los madrileños que, a través de unos impuestos casi confiscatorios, hemos despilfarrado 50.000 millones de pesetas por este capricho comunitario, deberemos pagar en no demasiado tiempo a 500 funcionarios o empleados pues la voracidad de los políticos irá colocando en el Teatro del Canal a parientes, amiguetes, enchufados y simpatizantes, que chuparán todos del bote con entusiasmos recentales. En el Teatro María Guerrero y sus aledaños del antiguo Olimpia trabajan cerca de 300 funcionarios o empleados. En el Teatro Español más de 100. Enrique Cornejo gestiona magníficamente cada uno de sus teatros con una docena de personas. ¿Qué cantidad adicional deberemos pagar los madrileños por la calefacción, el aire acondicionado, el agua, la luz, el teléfono, la limpieza, el mantenimiento de ese gigantesco teatro? ¿Y cuánto nos costarán dentro de diez años los sueldos, las jubilaciones, las dietas, la seguridad social, los viajes, las vacaciones, las enfermedades, los gastos de oficina de los varios centenares de funcionarios y empleados que de forma inevitable irán poblando el inmenso edificio construido?

Ni una pega a la sabiduría, a la capacidad de Albert Boadella.Esperanza Aguirre ha acertado con el hombre que ha puesto al frente del Teatro. Es un maestro. Llegará un día, sin embargo, en que los socialistas gobernarán Madrid. ¿Qué pasará entonces con el Teatro del Canal? ¿Qué disparatado gasto habrá que sufragar? ¿Qué programación será impuesta por el sectarismo político? No parece muy difícil responder a estos interrogantes. Esperanza Aguirre podría hacerlo mejor que nadie.

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Responses

  1. A la hora de la verdad ningun politico ni funcionario quiere ver una reduccion de presupuesto.Seria como dispararse en su propio pie.
    Como dice el refran:
    Administrador que administra y enfermo que enjuaga(se refiere a hacer gargaras)algo traga.

  2. Buen artículo de Anson. No acabo de entender qué gana Esperanza de cara a los votantes con estas medidas: los de izquierdas no le van a votar igualmente y a la derecha no-liberal no le viene de un teatro público. Lo único que consigue es alienar a sus bases liberales. Alguna explicación que tenga sentido?

    Saludos

  3. Es que Esperanza Aguirre es el clavo ardiendo de los liberales desesperados.
    Yo debo ser uno de ellos porque ya creo que el futuro del capitalismo, si le queda alguno, está en China o en la casa de la que escribío su tío Jaime.

    DE VITA BEATA

    En un viejo país ineficiente,
    algo así como España entre dos guerras
    civiles, en un pueblo junto al mar,
    poseer una casa y poca hacienda
    y memoria ninguna. No leer,
    no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
    y vivir como un noble arruinado
    entre las ruinas de mi inteligencia.

  4. Hombre, Albert, primero habría que demostrar la premisa de que el PP realmente tenga bases liberales. Cosa que yo no creo.

  5. Es lo que pasa con los políticos, que se encuentran con algo en construcción (el teatro lo inició y dejó muy avanzado Gallardón) y en vez de paralizarlo a tiempo (que se lo planteó) reconsideran sus “principios” para darle un servicio favorable a “su causa”.
    Lo mismo sucede con telemadrid, que bien podría desparecer y dejar paso a las televisiones privadas que quisieran operar en la comunidad, y tantos otros entes e infraestructuras que podría liberar la presidenta.
    Liberand habla de la “cara intervencionista” de Esperanza… por desgracia, en la práctica, parece no tener otra.
    Saludos!

  6. Señor Mercado, pues me habría gustado más análisis tuyo, que a veces lo echo de menos. Muy bien Ansón. Sí. Y coincido con Esplugas (habitual).
    Los liberales no tenemos un espacio político claro, y en este país menos aún. ¿Qué te parece el Premio Hayek a Montoro del Club Liberal? De dar hipo, ¿no?
    (con Camuñas y Oneto… para mí se salva CRB, claro).

    http://www.1812clubliberal.org/index.php?option=com_content&task=view&id=13&Itemid=14

  7. Reconozco mi vagancia, Mary, y agradezco el interés…
    Qué fuerte lo de Montoro y Oneto!

  8. Ni el PP tiene una base realmente liberal ni el Psoe la tiene realmente socialista.
    Todos tienen, sólo, una base político-electoral. ¿O acaso Aznar o cualquier ccaa pepera -no sólo madrid- ha reducido el peso de la administración? tampoco el Psoe se ha dedicado a hacer política contraciclica efectiva cuando estaba la economía sobrecalentada o a intervenido realmete en el sistema productivo ni se ha matado por las políticas sociales.
    Enfín es lo que hay y así nos va.


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