Posteado por: JJMercado | febrero 28, 2009

RONDA DE NOCHE, VERSIÓN BERLUSCONI

Berlusconi, ese cantante de cruceros metido a capo del gobierno italiano, ha vuelto a armar revuelo internacional. En esta ocasión, la mecha la ha prendido la aprobación de una ley que permite las patrullas de voluntarios –a lo reportero de Callejeros- que salgan a velar por la seguridad de sus vecinos, dada la alarma generada en el país a cuento de las últimas violaciones sucedidas.

Que un político tome una medida mínimamente liberal sólo puede obedecer a dos razones: el más puro y duro azar, o la extrema necesidad de tomarla –usualmente con vigencia limitada- ante la evidente incapacidad estatal de hacer frente al problema en cuestión. En cualquier caso, siempre sucederá que la medida en cuestión será más o menos parcial y nunca dejada a la plena libertad.

Y eso es precisamente lo que ha pasado en Italia. Un sistema policial centralizado/ineficiente que no da abasto y unos políticos que piden la ayuda de los mismos ciudadanos a los que usurpan el dinero que laboriosamente ganan para pagar a los que ahora tienen que ayudar a cumplir con su trabajo. Absurdo. Pero hay más. Resulta que, cumpliendo con lo que decíamos más arriba, los patrulleros no podrán ir armados y deberán, cuando descubran algún acto criminal, dar el alto, sacar el móvil del que se les hará entrega –no se sabe si con suficiente saldo- y llamar a los policías para que vengan a detenerlos. Absurdo bis. Porque la medida sólo puede tener sentido y ser de utilidad real si lo que realmente se produjera sería el reconocimiento del derecho de propiedad de los vecinos sobre sus calles y barrios, donde poder salir a patrullar/defenderse y de donde poder excluir a quien consideren oportuno.

Todo ser humano posee una innata capacidad creativa que le permite apreciar y descubrir las oportunidades de ganancia que surgen en su entorno, tratando de aprovecharse de las mismas. Así, las empresarialidad no es sino la capacidad típicamente humana para crear y descubrir continuamente, ex novo, nuevos fines y medios, que nunca están dados, cumpliendo con una función coordinadora a nivel social que, aunque involuntaria (el cervecero de Smith y esas cosas), es asombrosamente eficiente.

Por tanto, el problema ético no consistiría en cómo distribuir de manera “justa” lo que ya es, lo que ya existe, sino en fomentar la creatividad y la consiguiente coordinación entre los seres humanos (empresarios). ¿Cómo? Con el incentivo del respeto a la propiedad privada. De no ser así, su capacidad innata de crear y descubrir quedaría completamente bloqueada y, con ella, la cooperación social se vería continua y arbitrariamente trastocada. Por eso la medida de Berlusconi no es que esté incompleta, sino que es, tal y como está legalmente planteada, absolutamente inútil.

Mientras los ciudadanos italianos no tengan reconocida la propiedad de sus calles o sus barrios, mientras no se les permita cumplir con su poder de exclusión, sólo se conseguirá, de una parte, reducir los incentivos de los vecinos a buscar medios eficientes de seguridad en sus calles y, de otra, condenar al inevitable fracaso al trabajo de las personas que efectivamente decidan invertir buena parte de su tiempo en velar por la tranquilidad del resto, de una manera excepcionalmente altruista y desinteresada.

Quizá, eso sí, pueda conseguirse una mínima disuasión durante el tiempo –presumiblemente breve- que dure el interés de los vecinos en cumplir con una tarea condenada, como se ha dicho, a fracasar. Porque ninguna otra cosa puede esperarse de unas patrullas cuyo único arma de ataque/defensa es un teléfono móvil con el que alertar a la policía. La misma, por cierto, que ha hecho, con su inherente incapacidad, tener que recurrir al uso de la sociedad civil.

Berlusconi no incentiva las patrullas callejeras, sino niños acusicas.

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Responses

  1. Aquí, con esta entrada, sí que estamos de acuerdo. En España pasa exactamente lo mismo con una Policía Nacional centralizada y en muchas ocasiones, no es ineficiente pero sí es muy vaga debido a que tienen las manos atadas. Yo conozco a muchísimos policías nacionales y lo que me dicen es que muchas veces se pasan (los que tienen el turno de la noche) durmiendo en Comisaría y de vez en cuando tienen que verse obligados a darle un par de golpes a los “graciosos” que salen por la noche y cuando salen todos borrachos, a romer la luna de los coche patrullas.

    A mí en España me gustaría ver una descentralización total de la Policía Nacional y que tengamos una verdadera fuerza policial a nivel autonómico. Bcn tiene los Mossos por ejemplo, y a mí me gustaría ver algo por el estílo en Madrid. La Policía Nacional sólo debe existir para controles fronterizos y para vigilar a los inmigrantes ilegales por ejemplo y realizar redadas contra los ilegales, y crímenes muy gordos.

    Yo en Madrid he dicho siempre que si por mi fuera, les subiría el sueldo a las fuerzas del orden pero a las locales, y reformaría los requisitos para hacerlos más exigentes: ser español para entrar en el cuerpo policial, requisitos sobre educación básica y estatura, como era antes.

    En cuanto a las patrullas ciudadanas, no sé, soy más cínico. En España tuvimos el famoso Somatén en Cataluña y funcionaba algo de bien, y un Somatén a nivel moderno no tiene nada de malo, siempre y cuando tengan controles básicos. En EEUU existe algo parecido al Somatén: se llama “Crime Watch” en los barrios, y sobre todo en zonas alejadas de comisarías, la legislación es bastante flexible a la hora de poder pegarle un tiro a un malnacido ladrón sinvergüenza que quiera entrar en una casa.

    Hay que seguir recuperando el sentido de la propiedad privada en España y nuestras autonomías.

    “Private Property: Tresspassers will be shot.”

    Aquí eso suena casi delictivo pero en realidad cada vez hace más falta porque estamos hartos de ladrones, bandas y mafias extranjeras sudamericanas y a veces españolas también que no respetan nada.

  2. Dos opiniones encontradas:

    1. Por un lado me alegro de que el estado italiano reconozca su inutilidad a la hora de proteger a los ciudadanos, y abdique en sus funciones cediéndolas parcialmente a los ciudadanos.

    2. Por otro, no creo que esta sea una solución a largo plazo. Por un criterio económico. Estos ciudadanos que salen a patrullar su barrio ya han pagado en sus impuestos para que les protejan. Además no creo que les haga mucha gracia volver de sus oficinas o sus fábricas y ponerse el cinto de sheriff. Unas semanas, un mes, puede ser admisible, pero para siempre….?. ¿Y la división del trabajo?. Yo no lo aguantaría, yo ya tengo mi trabajo (afortunadamente, y que siga así). Si me pagaran por ello a lo mejor me lo pensaba, pero pagar por algo 2 veces no me parece muy inteligente.

  3. “Que un político tome una medida mínimamente liberal sólo puede obedecer a dos razones: el más puro y duro azar, o la extrema necesidad de tomarla –usualmente con vigencia limitada- ante la evidente incapacidad estatal de hacer frente al problema en cuestión. En cualquier caso, siempre sucederá que la medida en cuestión será más o menos parcial y nunca dejada a la plena libertad”.

    Totalmente de acuerdo en esto.


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